Cinco consejos para emprender

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La aventura de emprender es apasionante pero también incierta, en especial, en su fase inicial. Sin embargo, conviene entender que el emprendimiento se ha convertido en la actualidad en una opción alternativa al desempleo. Cuando una persona no encuentra una oportunidad laboral por cuenta ajena asume la iniciativa de crear su propio trabajo. En ese caso, se cambia el concepto de búsqueda de empleo por el de creación. Emprender un negocio es un camino más fácil de asumir después de los 40, cuando una persona tiene más experiencia y sabe qué quiere. Sin embargo, cualquier edad es buena para dar el paso cuando el emprendedor está preparado y es consciente de los pasos que debe dar.

Busca asesoramiento

Un emprendedor siente que tiene un gran desconocimiento sobre algunos temas de su negocio. Por ejemplo, los asuntos legales. En ese caso, entendiendo que un negocio abarca un repertorio extenso de posibilidades, es fundamental buscar asesoramiento en profesionales que puedan ofrecer información sobre el tema.

Ten iniciativa

Un emprendedor es una persona que tiene que tener iniciativa. Por tanto, busca la forma de ganar potenciales clientes y elabora un proyecto para presentar a posibles empresas. Tendrás que llamar a muchas puertas para que se abran unas pocas, al menos, al principio.

Vocación y constancia

Si quieres abrir un negocio, entonces, piensa en un proyecto que te apasione y que te motive de verdad. La vocación y la constancia se dan la mano de una forma directa porque es más fácil perseverar cuando algo te gusta porque te hace feliz. Nadie renuncia a su propia felicidad.

Investiga y observa

Abrir un negocio implica atender a las circunstancias del entorno. Es decir, analiza cuáles son las amenazas a las que te enfrentas, las debilidades de la competencia, las fortalezas propias y ajenas. Busca la forma de diferenciarte de los demás.

Cree en tu idea

Un negocio surge de una idea, por ello, tienes que dedicar mucho tiempo a esta fase del proyecto para elegir una forma de materializar una idea que sea efectiva. Por otra parte, puede suceder que tengas una buena idea pero tengas que adaptarla mejor a tu realidad que está mediada por el factor económico.

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