Cómo protegerte de un mal jefe

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Existe el error recurrente de asociar unas habilidades personales a partir de un puesto de trabajo. Aunque existen jefes muy competentes y capaces también existen profesionales que ocupan este puesto sin estar a la altura de las circunstancias. Al igual que un empleado tóxico puede contaminar negativamente el ambiente de un equipo de trabajo, un mal jefe es aquel logra minar el talento de los empleados en vez de reforzarlo.

Tipos de jefes tóxicos

Existen jefes que son gruñones por norma, es decir, protestan por todo como si sintieran que mostrando mal humor van a crear más presión en los empleados para que rindan al máximo cuando en realidad, producen el efecto contrario. Un mal jefe es aquel que no motiva a los trabajadores hasta el punto de que el síndrome del quemado es más un problema de la empresa como tal que del empleado porque cuando un trabajador se siente valorado tiene muchas menos probabilidades de sentirse quemado. Un mal jefe es aquel que trata a sus empleados como rivales y se muestra distante e inaccesible.

Cómo protegerte a nivel psicológico

Protegerte a nivel psicológico para que acudir a la oficina no se vuelva una tortura para ti es muy importante en tu día a día. En primer lugar, lo que tienes que hacer es no dejarte atrapar en su juego y mantener distancia a nivel emocional asumiendo que el problema no está en ti sino en el otro. Si conoces a tres compañeros de trabajo que te han contado vivencias que tú has vivido en primera persona y tienen quejas que tú también guardas en tu interior, entonces, piensa que el jefe tiene parte de responsabilidad en la situación.

Para protegerte de un mal jefe es mejor que reduzcas tu trato con él a lo justo y necesario. Centra tu atención en cumplir con tus obligaciones. En una situación así, se echa de menos tener el apoyo y la confianza del jefe, sin embargo, para no hacer más dolorosa la situación es vital poner el foco de atención en todo lo positivo.

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