Cuatro características de la motivación de poder

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La motivación de poder es propia de aquel emprendedor o trabajador de una empresa que tiene la actitud interior de querer influir sobre los demás como una forma de reafirmación. Una persona con este tipo de motivación quiere sobresalir y que sus ideas sean tenidas en cuenta. Tiene deseo de brillar pero al mismo tiempo, se siente vulnerable ante el brillo ajeno cuando compite con un profesional más cualificado o con más carisma. Mientras que las personas con motivación de afiliación disfrutan trabajando en equipo, por el contrario, los profesionales con motivación de poder prefieren trabajar de forma individual ya que no les gusta compartir su saber.

Le cuesta pedir ayuda

Una persona con motivación de poder quiere ser autosuficiente y autónoma al extremo de querer hacerlo todo por sí misma. Por eso, ante una dificultad sufre mucho al tener que pedir ayuda a los demás. Su filosofía fundamental es: “No necesito la ayuda de nadie”. Entre otras cosas, para evitar deber favores. Incluso cuando tiene que delegar en los demás, lo hace con desconfianza sintiendo que él lo haría mejor si se ocupase de ese asunto.

Una persona con motivación de poder se preocupa en exceso por la imagen que proyecta ante los demás de ahí que gasta una gran energía en transmitir una imagen de fortaleza y de perfección. Por eso, evita ciertas actitudes. Por ejemplo, tiene muchas dificultades para hacer autocrítica de forma externa frente a los demás. Por ello, es poco habitual que un empleado con este perfil pida disculpas a un compañero por un error.

Desde un punto de vista positivo, son personas que se esfuerzan mucho en el cumplimiento de sus objetivos porque tienen un alto poder estóico.

Quiere tener la razón en las discusiones

Las discusiones en el contexto laboral pueden ser muy constructivas siempre y cuando se adopta la actitud adecuada. Sin embargo, los trabajadores o emprendedores con motivación de poder son aquellos que discuten con el único objetivo de querer tener la razón. Detrás de esta actitud también se esconde el deseo de dejar huella, es decir, de no resultar indiferente a los demás. Aunque este tipo de influencia sea al precio de generar emociones desagradables en ciertos momentos.

Exige demasiado a los demás

Un emprendedor con motivación de poder exige sin límite a los empleados. Por ejemplo, puede aspirar a que realicen horas extras sin recibir un dinero a cambio por su esfuerzo. Esperan grandes sacrificios por parte de sus empleados.

El esquema de las relaciones interpersonales no se basa en la igualdad desde este rol sino que quien tiene motivación de poder, mira al otro con afán de superioridad aunque lo haga de una forma inconsciente y sin querer herir la sensibilidad del otro.

Quiere impresionar a los demás

Los emprendedores con motivación de poder buscan impresionar a los demás. Existe una actitud típica de este perfil: son personas que dan consejos y corrigen incluso cuando no se ha pedido su opinión. Son personas muy perfeccionistas que pueden llegar a ser muy duras en el trato interpersonal con los demás. La clave para comprender este tipo de actitud es que las personas con esta motivación son exigentes, en primer lugar, consigo mismas.

Sin embargo, cuando se trata de dar y recibir, son profesionales que aspiran a recibir más de lo que dan porque en el fondo, sienten que si comparten su saber pueden quedarse sin los recursos que necesitan para sobresalir.

Cada tipo de motivación tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Lo importante es integrar siempre la inteligencia emocional en la automotivación y las relaciones personales en la empresa.

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