Diferencias entre profesional autónomo y trabajador autónomo

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El lenguaje laboral puede mostrar matices terminológicos que no siempre son visibles a simple vista. Y es que, aunque con frecuencia se utilicen como sinónimos los conceptos profesional autónomo y trabajador autónomo, en realidad, ambos términos remiten a un significado distinto. Hablamos de trabajador autónomo para remitir a la situación laboral de aquellos empleados que trabajan por su cuenta realizando una actividad económica a partir de la que obtienen un beneficio. El autónomo realiza esta actividad de forma frecuente y a título personal. Gestiona su propio pequeño negocio pudiendo tener o no personal contratado a su cargo.

Profesionales autónomos

Por el contrario, los profesionales autónomos son aquellos que desempeñan su actividad económica en el ámbito de las profesiones liberales. Los profesionales liberales ofrecen sus servicios para distintas empresas. Algunos de estos profesionales están colegiados (pero no es una norma general sino que solo se aplica al caso de aquellas actividades en las que es indispensable estar colegiado para poder ejercer dicha profesión). Son expertos que trabajan de un modo independiente.

En el caso de aquellas profesiones liberales en las que los profesionales autónomos están colegiados, la cotización se basa en las condiciones de la mutualidad de su colegio profesional.

Qué son las profesiones liberales

Las profesiones liberales son aquellas que se definen por el valor intelectual, el conocimiento y la técnica que ofrece un profesional en el desempeño de su trabajo. El profesional no percibe un salario fijo mensual sino una retribución por el valor de los servicios ofrecidos a distintos clientes (los honorarios).

Una de las funciones de los colegios profesionales es ordenar la actividad profesional de los trabajadores colegiados y también, regular los baremos de los honorarios percibidos por el tipo de servicio ofrecido. Esta cantidad tiene un valor orientativo que sirve de referencia para los profesionales. Entre las profesiones que se clasifican en este sector, destacan las siguientes: médico, farmacéutico, abogado, notario, arquitecto y contable.

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