El paro y el trabajo precario influyen negativamente en la salud

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Cuerpo y mente son dos realidades distintas pero que se influyen mutuamente. En tiempos de crisis económica, la salud de muchas personas se ha visto resentida porque las preocupaciones mentales, los miedos del futuro, la impaciencia, la angustia de no saber qué pasará mañana, la ansiedad y el estrés terminan calando hondo en el corazón humano y dichas emociones también pueden producir molestias físicas como un dolor de cabeza, por ejemplo.

Cómo cuidar tu salud en el desempleo

La dificultad del parado se agrava todavía más cuando la fase de desempleo se prolonga en el tiempo. En ese caso, el propio desempleado termina harto y aburrido de hacer cursos de formación con la sensación de que dichos cursos no le sirven para nada a la hora de encontrar trabajo.

Sin embargo, más allá de que la búsqueda de empleo no muestre resultados positivos a corto plazo, sí es muy sano a nivel emocional tener ocupaciones de este tipo para tener la mente puesta en ocupaciones interesantes, estar con otras personas, seguir activo y tener unos horarios.

Por otra parte, aprovecha la búsqueda de empleo para hacer ejercicio físico. Camina y acude a entregar tu currículum personalmente a distintas empresas de tu ciudad. Puedes hacer una planificación de horarios y de lugares a los que acudir.

Existen casos de tristeza profunda y de depresión en los que es importante tener ayuda psicológica. Pasa menos tiempo viendo la televisión y busca otras aficiones como la lectura, el baile, la música, la pintura… Desconecta de todas las preocupaciones realizando una excursión al campo para conectar contigo mismo en medio de la inmensidad de la naturaleza.

Cómo cuidar tu salud en un trabajo precario

En primer lugar, es muy importante que busques estímulos positivos para motivarte en la rutina. Por ello, cultiva tus aficiones, al menos, dos días por semana. Puedes practicar yoga o pilates. Además, realiza ejercicios de relajación basados en la visualización positiva de imágenes que te hagan sentir mejor.

Cada noche, despide el día recordando tres detalles positivos de la jornada laboral. Puedes anotar esas reflexiones en un diario. Apaga el teléfono móvil durante dos horas cada día para estar desconectado del mundo y centrarte en ti.

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