
Los procesos de selección se pueden mejorar de forma constante, algo que compete a la propia empresa. Al final, un proceso de selección, debe de ser humano, es decir, no se debe perder de vista que se generan expectativas en los candidatos y también decepciones. Por ello, cuanta más información tengan los candidatos es mejor. Un error habitual es que no se cumplan los tiempos y los plazos anunciados en dicho proceso.
Por ejemplo, puede que tras salir de una entrevista te informen de que te llamarán para una prueba dentro de dos semanas. Sin embargo, pasa ese tiempo sin que suene el teléfono y tu mente, deduce de una forma lógica que ya no cuentas con posibilidades. Sin embargo, puede que cuando menos pienses te llamen para concertarte para una nueva cita.
Otro error frecuente es el de no delimitar el perfil del candidato ideal en base al puesto de trabajo. Por otro lado, incluso aunque no seas el elegido, cualquier persona deberÃa tomarse en serio la amabilidad de enviar un correo electrónico para informar sobre este hecho y para agradecer el interés mostrado.
Algunas personas que llevan buscando un trabajo durante más de un año terminan desgastadas no por no encontrar un empleo, sino por dar pasos, y no obtener un feedback positivo nunca. A veces, una entrevista de trabajo implica un desplazamiento de provincia. En ese caso, los gastos deberÃan correr de parte de la empresa. Por otro lado, algunos candidatos cuentan con referencias, sin embargo, dichas referencias no se comprueban nunca.
De este modo, a veces, mentir en el currÃculum resulta de lo más sencillo. Pero por supuesto, cuando se miente también se muestra la falta de ética y de honestidad. En ocasiones, también se valoran en exceso los test psicotécnicos que no son ideales para todos los candidatos. El talento se puede perder a mitad de camino.
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