Síndrome de Estocolmo en la empresa

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El mundo laboral puede ser lo más parecido a un infierno en el caso de esos trabajadores que forman parte de una empresa que tiene un ambiente hostil. No se sienten valorados, ni reconocidos, sin embargo, no dan el paso para alejarse de esa situación dañina al haberse acostumbrado a ella.

Razones para seguir estancado en la misma situación

Las personas que sufren el Síndrome de Estocolmo laboral se dan razones a sí mismas para seguir estancadas en su situación. En algunos casos, llevan a la práctica el lema de que más vale trabajo conocido aunque sea malo que un nuevo proyecto. Al conocer la situación tal y como es, se sienten capaces de sobrevivir puesto que han desarrollado sus propios mecanismos de defensa.

En otros casos, la idea de que no hay trabajo y de que es imposible encontrar un nuevo empleo se convierte en la cruz de tantos trabajadores que se dan por vencidos antes de intentarlo. En otros casos, se conforman al afirmar que están contentos con el trabajo que hacen aunque la empresa como tal, no les guste.

Las personas que han superado los cincuenta años creen que ya no tienen opciones de encontrar otro empleo.

Síntomas del Síndrome de Estocolmo laboral

Pueden sufrir este síndrome personas de todas las edades y estratos sociales. Uno de los síntomas es el estrés y está causado por una baja autoestima. El empleado se fusiona al extremo con un estilo de empresa tóxico hasta el punto que pone en riesgo su propia salud física y emocional. El maltrato psicológico produce graves heridas en el entorno laboral y se puede dar en diferentes formas y grados.

Cuando el trabajo se vuelve en contra de tu propia salud porque te sientes preso en tu empresa y sin ningún tipo de libertad, ha llegado el momento de tomar decisiones para dejar un escenario insano.

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