Un negocio puede experimentar cambios de diferente tipo a lo largo de su historia. En Empresariados compartimos algunos de ellos.
1. Un cambio de dirección
En ocasiones, se produce un traslado a otro local. Así ocurre, por ejemplo, en aquellas tiendas que deciden abrir sus puertas en una zona más comercial. Esto implica decir adiós a un barrio para emprender un nuevo camino en una zona diferente, que tal vez siga siendo próxima.
2. Cambio de nombre
La ubicación de un negocio contextualiza el proyecto en una dirección concreta. La localización es un dato muy importante. Existe otro dato que es positivo que los clientes recuerden: el nombre. Pues bien, esta referencia no tiene por qué ser definitiva, ya que puede producirse este cambio en algún momento para iniciar un nuevo ciclo.
3. Un nuevo modelo de negocio
El cambio es un aspecto que afecta de forma directa a las empresas, tanto a nivel externo como interno. En ocasiones, la elección de otro modelo de negocio propicia la evolución del proyecto.
4. Cambio generacional
Existen negocios que tienen una larga vida que está vinculada a la historia de una familia. Los proyectos centenerios son el ejemplo de un relato empresarial que fue posible gracias a la implicación de varias generaciones. Cada nueva generación recibe el legado del trabajo realizado hasta entonces y continúa con este camino de éxito.
5. Nuevos objetivos
Las previsiones forman parte del mundo de los negocios. Pero pueden producirse circunstancias ante las que sea necesario acotar nuevos objetivos. Dichas metas influyen, por tanto, en el plan de acción. Por ejemplo, tal vez sea necesario algún ajuste en el presupuesto.
6. Cambios en el equipo de trabajo
Un nuevo estilo de liderazgo, nuevas incorporaciones y posibles despedidas son algunos de los factores que pueden darse en este contexto.