7 buenas razones para emprender después de los 40

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Cada profesional debe encontrar sus propios motivos para iniciar un proyecto que se ajuste a sus expectativas. La perspectiva vital que aporta la superación de los 40 años puede ser clave para tomar impulso con determinación y autoconfianza. En Empresariados compartimos siete buenas razones para dar el paso.

1. Intentarlo (antes de que sea demasiado tarde)

Hay muchas ilusiones profesionales que quedan en una especie de lista de metas pendientes. Y el tiempo pasa tan rápido que, en algún momento, un emprendimiento que se percibía como una posibilidad, queda en un segundo plano. Es decir, pasa a formar parte de esos retos que no se materializaron en algo concreto.

2. Libertad

La vida de un emprendedor también está condicionada por circunstancias específicas del propio emprendimiento. Por ejemplo, aunque la flexibilidad de horarios se presenta como una aspiración, esta no es infinita. Pero la percepción de la libertad personal surge del propio poder de elegir un camino entre otras muchas alternativas posibles. Es decir, el profesional decide comenzar un camino de crecimiento, proyección, proactividad y entrega.

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3. Mejorar la calidad de vida

La calidad de vida de un profesional puede mejorar desde distintas perspectivas: conciliación, gestión del tiempo, economía, visión del futuro… Pues bien, muchos emprendedores de más de 40 años deciden dar el paso para marcar un punto de inflexión en algún plano de su carrera laboral. Quizá han buscado con insistencia una oportunidad que no ha llegado a través del trabajo por cuenta ajena. Y, en esta etapa de la vida, se sienten preparados para transformar el aprendizaje y la experiencia adquiridos hasta el momento en un proyecto viable.

4. Gestión del riesgo y la incertidumbre

La mayoría de las personas de 40 años ya ha superado algún capítulo previo de dificultades, obstáculos y desafíos. Y la perspectiva de lo vivido ha aportado grandes lecciones de resiliencia. Es decir, han adquirido recursos y habilidades para gestionar el riesgo y la incertidumbre (algo que resulta esencial en un contexto como el presente puesto que el cambio es constante). Emprender después de los 40 años no es garantía de éxito. Sin embargo, no intentarlo, más allá del propio deseo de lograrlo, deja muchas preguntas pendientes que generan un peso a largo plazo.

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5. Seguir los pasos de aquellos que ya lo lograron

A veces, el emprendimiento se convierte en una fuente de inspiración a nivel profesional. Es decir, el emprendedor decide seguir los pasos de otras personas que han dedicado tiempo y dinero a la conquista de un sueño. Desde tu propia posición también puedes modelar otros comportamientos, hábitos y acciones que te lleven al éxito.

6. Superar los límites frecuentes del edadismo

Hay muchos estereotipos que pueden condicionar la libertad personal. Algunos de esos prejuicios y etiquetas limitantes proceden de creencias relacionadas con el edadismo (que están tan arraigadas en algunas personas). Sin embargo, la edad no tiene un valor absoluto en la vida profesional de un ser humano. No debería determinar sus opciones, oportunidades o posibilidades de crecimiento. En definitiva, date la oportunidad de intentarlo y no te dejes determinar por los límites del edadismo.

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7. Trascender y dejar huella (en los demás, pero también en uno mismo)

Emprender después de los 40 supone dejar huella en el entorno pero, principalmente, esa iniciativa puede marcar un punto de inflexión en el propio destino personal. Es decir, es una experiencia que influye en la forma en que la persona se percibe a sí misma a través de su potencial, su talento, sus habilidades, sus competencias…

¿Has superado la barrera de los 40 años y valoras la posibilidad de convertirte en emprendedor? Encuentra tus propias motivaciones para intentarlo ahora o en un horizonte próximo.

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