Cómo ser constante en la gestión del negocio

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La constancia es un ingrediente que puede diferenciar el currículum profesional de quien más allá de su formación, tiene este hábito de la perseverancia perfectamente interiorizado. Una constsancia que supone la superación de situaciones de desmotivación y pereza. ¿Cómo ser constante en la gestión del negocio?

Organiza las tareas

La dispersión no solo puede ser una manifestación de falta de constancia. En algunos casos es el resultado de la falta de planificación de quien termina desbordado por el peso de tareas que se tornan urgentes por no haberlas terminado en el momento oportuno. Para cambiar esta dinámica de comportamiento intenta estructurar tu agenda de forma realista estableciendo un orden de asuntos asociados a un fragmento de tiempo.

La compensación del premio

Existe una mayor probabilidad de posponer tareas que tienen un esfuerzo añadido. La perspectiva de ese esfuerzo cambia cuando planificas no solo el antes y el durante, sino también, el después. Por ejemplo, concreta cuál será tu premio de disfrute y celebración cuando hayas acabado ese trámite.

Visión y misión

Por medio de este equilibrio armonizas la esencia de tu presente con la realidad del futuro. La misión te conecta con tu propósito en el día de hoy, un propósito que está contextualizado con la visión del proyecto a realizar por medio de la visualización de un escenario a alcanzar. La práctica de la visualización puede ayudarte a alimentar la motivación recuperando la perspectiva cuando la desmotivación te condiciona de manera negativa.

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Entrenamiento

El aprendizaje de un hábito se nutre de la práctica de la experiencia. Una premisa que puede guiar la mayoría de tus pasos es terminar aquellos proyectos con los que te has comprometido. Por ejemplo, un curso de formación sobre gestión del tiempo.

La constancia es la manifestación del compromiso adquirido libremente con un proyecto profesional.

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