La cultura de la eficacia en la empresa


La eficacia es un ingrediente muy valorado en el plano laboral que implica la capacidad de un trabajador de hacer sus gestiones del mejor modo, en el tiempo justo y necesario. Por ello, el perfeccionismo extremo, va en contra de la eficacia, en tanto que al final, el perfeccionista invierte demasiado tiempo por pura inseguridad, en un asunto determinado. Tampoco rinde de la forma adecuada, el conformista. Como siempre, la clave del éxito reside en el equilibrio. En la crisis, también ha aumentado la idea de la presencia en el trabajo. Es decir, muchas personas pasan más tiempo del debido en su puesto laboral fuera del horario de trabajo.

¿Cómo potenciar la cultura de la eficacia en la empresa? En primer lugar, haciendo especial hincapié en la organización del tiempo. Por ello, cada trabajador tiene que tener una agenda con objetivos que cumplir cada día. Además, también puede eliminar tiempos muertos en su jornada para invertirlos de una forma adecuada. Cualquier trabajador puede participar también en cursos de formación sobre cómo gestionar el tiempo de una forma efectiva.

La eficacia implica tener capacidad de superación personal y también, competencias para hacer frente a la rutina. Sin embargo, la idea de la presencia está más ligada con la superficialidad. No por pasar más horas en el trabajo se rinde más. Es mejor estar el tiempo oportuno centrado al cien por cien, en el objetivo presente.

La eficacia se perfecciona con el paso de los años en la medida que un trabajador tiene más práctica y madura sus posibilidades. Del mismo modo, la eficacia también aumenta de la mano de la motivación que surge de un buen líder, es decir, un buen jefe. La eficacia crece en la medida que se reducen los miedos y el temor al fracaso que aumenta en la crisis económica.

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