No utilizar el miedo como coacción

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En un momento de crisis económica, el miedo se respira en el ambiente. Muchas familias que están en desempleo tienen pánico de no encontrar otra oportunidad en un breve plazo de tiempo. Del mismo modo, aquellos empleados que de momento, siguen en plantilla, viven con el vértigo de no saber hasta cuándo durará la buena suerte. Lo cierto es que el miedo a veces, se utiliza como coacción, creyendo que produce un efecto positivo en la persona. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Se trata de una emoción que resta creatividad, ilusión, talento, capacidad de mejorar…

Pero en el ámbito laboral existen jefes de todo tipo. En este sentido, aquellos que son despóticos tienen una capacidad nula de poner en práctica la empatía, es decir, de ponerse en el lugar de otro. Del mismo modo, algunos jefes tienen un concepto tan equivocado de la autoridad que se sienten bien sabiendo que producen cierto temor en sus empleados. La realidad es que un empleado debe sentirse seguro ante su jefe para poder hablar con confianza de temas importantes.

Es decir, en una empresa se debe potenciar la libertad, generar entusiamo, crear un ambiente positivo y de calma, en vez de dar señales de alarma ante las que cualquier trabajador se siente desprotegido e indefenso. En un momento de crisis económica, el líder debe ser aquel que se encargue de templar los ánimos y de generar un valor de equipo y de unión.

Sin embargo, ante la falta de resultados deseados, puede crecer el miedo al fracaso. Utilizar el miedo como coacción no es bueno ni en el ámbito laboral ni tampoco en el terreno educativo a nivel familiar. Pero además, a veces, el miedo también nace de uno mismo y de las propias inseguridades, por ello, es esencial aprender a relativizar.

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