Seis ventajas de montar un negocio en un destino turístico

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La ubicación de un negocio que abre sus puertas no es una cuestión secundaria. De hecho, la localización del entorno es un factor determinante en su camino hacia el éxito. Un destino turístico ofrece un escenario atractivo. ¿Qué ventajas aporta a un proyecto?

1. Conectar con clientes que proceden desde distintos lugares

El negocio no solo se dirige a las familias que residen en los barrios más próximos. La venta presencial también conecta con clientes potenciales que proceden desde municipios diferentes. Descubren el catálogo del punto de venta durante su estancia en el destino.

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2. Periodos de intensa actividad comercial

La actividad comercial en un destino turístico no es lineal. Es habitual que los beneficios aumenten en periodos concretos del año porque se produce un incremento en el número de visitantes. Es un hecho que se repite cada temporada. En consecuencia, aporta una previsión positiva en el calendario del propio proyecto. Los momentos en los que hay un menor volumen de trabajo se compensan con aquellos meses en los que crece la demanda de forma significativa.

3. Las recomendaciones de los clientes tienen una gran proyección

Actualmente, las valoraciones digitales de los compradores influyen en las decisiones de compra de otras personas que visitan el local o el negocio online por primera vez. Sin embargo, el nivel de alcance de una opinión no solo se percibe cuando se publica en Internet. Un comercio que se sitúa en un destino turístico recibe a clientes que llegan desde distintos puntos de la geografía. Por tanto, las experiencias positivas repercuten directamente en el marketing de la marca.

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4. Aumenta la compra de regalos y recuerdos en el lugar

Muchas decisiones de compra están motivadas por la búsqueda de regalos especiales. Así ocurre en fechas clave como aniversarios, cumpleaños y eventos esperados. Sin embargo, la esencia de la sorpresa está presente en la aventura de un viaje. Es habitual que los clientes se acerquen al punto de venta de un destino turístico para seleccionar algunos recuerdos de esa escapada.

De este modo, pueden compartir la esencia de la estancia con sus familiares y amigos cercanos. Es decir, la memoria de las vivencias que se enmarcan en el destino no solo puede capturarse en fotografías. Los productos adquieren un valor emocional cuando tienen la forma de un obsequio o un autorregalo.

5. Formar parte de un entorno con un importante valor

Un destino turístico puede descubrirse a través de sus paisajes, su arquitectura, sus tradiciones, su turismo gastronómico, su entorno cercano, sus costumbres, sus fechas más señaladas, la historia, la cultura o el arte del lugar. Es decir, el negocio se integra en un espacio que destaca por sí mismo ante potenciales visitantes. En ese contexto se suma la oferta de una selección de productos y servicios que se complementan perfectamente.

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6. Atracción del talento

La conexión con el público objetivo, la creación de un catálogo atractivo y la atención personalizada son ingredientes valiosos que influyen en los buenos resultados de un negocio que se ubica en un destino turístico. El compromiso, la formación y las habilidades sociales de los profesionales que trabajan en el punto de venta son factores clave. ¿Cómo atraer el talento en un destino turístico? El contexto destaca por sí mismo ante personas que quieren encontrar un empleo estacional, desean emprender una etapa en otro lugar o quieren disfrutar de una estancia más prolongada en un destino de vacaciones.

La ubicación de un proyecto no es la única variable que influye en la evolución del negocio. Un destino turístico tiene ventajas, pero también plantea otros grandes retos cuando bajan las ventas ante la llegada de una menor afluencia de visitantes.

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