Tres curiosidades sobre el miedo a emprender

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El miedo a emprender conecta con esa sensación de vértigo que siente el responsable de un proyecto cuando visualiza el potencial de una idea desde la incertidumbre de no conocer su evolución en la realidad. El miedo es una experiencia humana.

El miedo no es exclusivo de la etapa inicial

Cuanto más profundiza un emprendedor en su proyecto, cuando más conoce el sector y más ha trabajado en su propuesta, más consciente es del esfuerzo y la dificultad que existe en la consecución de cada meta. Por ello, esta responsabilidad también está relacionada con el miedo que puede sentir un emprendedor al tomar nuevas decisiones en etapas posteriores al tiempo inicial.

Por tanto, el miedo a emprender no termina con el primer paso de la puesta en marcha de un proyecto, ya que el emprendimiento es una constante para quien actualiza su negocio con nuevas ideas.

El síndrome del impostor en el emprendedor

Con frecuencia, son las personas más preparadas y con más iniciativa quienes pueden sentir el autoboicot de este síndrome que lleva a quien lo experimenta a creer que no está verdaderamente a la altura de emprender teniendo un control de los distintos acontecimientos.

El emprendimiento es una escuela de aprendizaje en sí misma. Más allá de la formación previa, el aprendizaje está en la propia vivencia.

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El miedo tiene una función positiva

Existe un error muy habitual ante el miedo en el emprendimiento: observar esta percepción en su perspectiva negativa. Aspirar a que este sentimiento se reduzca hasta cero. Esto no solo es imposible sino que además deja de lado la interpretación positiva que tiene el temor en su función práctica. Por ejemplo, te ayuda a alimentar el sentido de la prudencia en un momento en el que el riesgo también está presente y conviene tenerlo en cuenta.

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