Tres razones para montar una frutería de barrio


Montar un negocio no es sinónimo de elegir una idea innovadora puesto que gran parte del mercado ya está inventado. La clave sí reside en apostar por un negocio que cuenta con un desarrollo potencial gracias a la demanda de los clientes. Montar una frutería es una oportunidad para unir negocio y especialización al centrar la tienda en un sector específico de alimentos. ¿Cuáles son las mejores razones para montar una frutería?

Ofrecer productos de calidad

Ofrecer el atractivo de la fruta de temporada es un aliciente para tantos clientes que buscan la calidad en la cesta de la compra. Además, a través de una frutería también podrás fomentar el negocio local, al dar protagonismo a los productos de la zona.

Los clientes confían en las fruterías tradicionales

Mientras que muchos clientes realizan las compras de lácteos en grandes superficies y supermercados, por el contrario, las fruterías de barrio todavía siguen inspirando la confianza nutricional que demandan muchos clientes conscientes de que una dieta sana es sinónimo de bienestar.

Mientras que otro tipo de negocio también habitual como una tienda de ropa está más limitado a su ubicación en una zona comercial, por el contrario, las fruterías tienen protagonismo en los barrios precisamente porque los clientes valoran la cercanía del domicilio al hacer la compra. Además, este negocio cubre una necesidad de un público objetivo tanto en ciudades como en pueblos.

Fomentar la creatividad

Una frutería es un negocio que permite la creatividad de organizar fórmulas concretas de marketing. Por ejemplo, organizar degustraciones de nuevos productos para que los clientes puedan probarlos antes de su incorporación a la tienda. También podrás incrementar la venta si consigues un puesto en un mercadillo para vender allí algunos de los productos de la frutería. Vender fruta no solo es invertir en un negocio de alimentación sino también, de salud.

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