Claves para fomentar el espíritu de equipo


El valor de un equipo se ve claramente reflejado en el ámbito deportivo. En ese caso, cada jugador aporta su propio talento al conjunto global del grupo, es decir, la suma de cualidades positivas hace que un equipo bien coordinado alcance el éxito. Todo equipo debe tener un líder, un referente que consigue generar valores con los que el resto de miembros del grupo se sienten identificados.

Lo que muchas personas pierden de vista es que una empresa también está formada por un equipo en el que cada trabajador es igual de importante. Es decir, tanto el personal de limpieza, como el jefe, pasando por el resto de personal son indispensables para mantener el orden y la armonía de un negocio con valor de futuro.

El espíritu de equipo aporta una gran fortaleza desde un punto de vista emocional, es una fuente de autoestima, ayuda a tener más motivación y los éxitos se valoran más. Del mismo modo, el fracaso también se relativiza cuando se vive en compañía porque en el seno de un equipo existen responsabilidades compartidas, es decir, no existe la culpa, ni los reproches que surgen del exceso de vanidad o de la soberbia.

¿Cómo se puede construir un espíritu de equipo en la empresa? En primer lugar con el ejemplo. Es decir, generando valores de comunicación, escucha activa, cooperación, compañerismo… Pero también, recordando al personal de la empresa, precisamente, que forma parte de un equipo. Por ello, es bueno hablar desde el “nosotros”. Y a la vez, es aconsejable pedir opinión e ideas positivas a los demás miembros del equipo para que cada uno se sienta libre a la hora de aportar su punto de vista y sus valores. Dentro de un equipo se debe fomentar la libertad de que cada persona pueda ser ella misma.

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