Compañerismo sano en el trabajo


En el trabajo se establecen muchas relaciones, sin embargo, no todas ellas son igual de gratificantes. Igual que sucede en el plano del amor, donde existen relaciones saludables y otras tóxicas, en el plano laboral, se crean vínculos positivos o nocivos. Aquí tienes las bases del compañerismo sano en el trabajo que rige las bases de un equipo.

En primer lugar, dichas relaciones se basan en la igualdad y en la equidad. Brindar un favor a alquien en una ocasión puntual no tiene nada que ver con la idea de asumir responsabilidades que no son propias. Cuando alguien actúa de esta forma, tarde o temprano se satura y se agota. De esta forma, las relaciones laborales se resienten y la persona implicada ni siquiera se da cuenta de qué está pasando en realidad.

Por otra parte, el compañerismo sano se refleja en la actitud. Muchas veces, el modo en el que se dicen las cosas en el trabajo puede ser de lo más hiriente. En realidad, nadie mejora su productividad cuando se siente humillado, ridiculizado o poco valorado. Por suerte, cada vez vamos avanzando más hacia un modelo humanista de la empresa. Donde el miedo no aporta nada gratificante y la autoridad se mantiene a base de alimentar el respecto.

El compañerismo deriva en un vínculo de cariño. Al final, después de tantas horas de convivencia en el trabajo también se aprecia a las personas y se comparten momentos que trascienden la vida en la oficina. Por ejemplo, también se habla de ciertos asuntos personales. Un equipo con un buen nivel de compañerismo es aquel en el que se favorece la participación de todos los miembros. Ninguna persona del equipo tiene derecho de hacer el vacío a alguien del trabajo. Apuesta por un compañerismo sano en la rutina laboral en la oficina.

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