Errores habituales en la gestión del tiempo


Como suele decirse el tiempo es oro. Y en esta frase hay una buena parte de razón, sobre todo, si se aplica al trabajo y al ámbito laboral. Y es que una buena gestión del tiempo ayuda notablemente a que la labor a realizar esté a tiempo, no se acumulen montañas y montañas de quehaceres y a ser más competitivos. Sin embargo, una buena gestión del tiempo no siempre se consigue porque se tiende, en general, a cometer algunos errores.

Para que esto no suceda, se debe estar atento a una serie de pautas comunes que se realizan con más frecuencia de la que inicialmente se piensa y seguir una serie de consejos.

Errores y soluciones

Uno de los errores más comunes que se realiza en relación a la gestión del tiempo es la de usar de forma incorrecta el teléfono. A menudo, cuando se recibe o bien se hace una llamada, se tiende a mantener la conversación durante más tiempo del necesario. En este sentido, es vital ser más directo y preguntar lo que se precisa o el motivo de la llamada, pero sin ser cortante o resultar una persona maleducada.

En el caso de conocerse y querer hablar de temas que no están estrictamente relacionados con el trabajo, es mejor dejar la llamada para el tiempo de ocio o bien quedar para tomar, por ejemplo, un café a una determinada hora.

Fundamental es también saber distinguir entre lo que es realmente importante y no lo es, así como tener muy claro el concepto de lo que significa urgente.


Vital es asimismo saber ordenar y organizar las tareas que hay que realizar según criterios como su importancia o urgencia. Una clasificación que debe ser racional y que se debe efectuar sin dejarse llevar por lo que gusta o no hacer. Para ello también es relevante tener unos objetivos claros a conseguir y que es conveniente que estén previamente establecidos.

En esta organización puede ser de ayuda asimismo agrupar las labores o acciones que tengan alguna relación entre sí, porque con ello aumenta la concentración y se hace el trabajo en menos tiempo.

Y, por supuesto, hay que saber gestionar la agenda de trabajo para evitar que existan días con una excesiva sobrecarga de trabajo y otros en los que se trabaje con total calma.

En el caso de tener demasiado volumen de trabajo, es importante también saber delegar, siempre que sea posible. Hay que ser consciente de que uno no puede hacerlo todo.

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