La fuerza de voluntad y la motivación empresarial


La voluntad y la motivación están más unidas de lo que parece a simple vista. Pero la realidad es que la cualidad que debe de desarrollar cualquier trabajador o cualquier empresario es la de seguir trabajando con igual constancia incluso, más allá de la motivación. Y es que, igual que un ser humano sufre diferentes cambios de estado de ánimo, es totalmente normal que a lo largo del trabajo, también cambie la perspectiva que se tiene de un mismo punto.

Desarrollar la fuerza de voluntad es un elemento incluso más poderoso que la motivación. Por ejemplo, una persona que está preparando una oposición es normal que tenga momentos de dudas y de debilidad en donde la motivación cae por completo. Sin embargo, si el opositor ha desarrollado su fuerza de voluntad y está comprometido con la decisión que ha tomado seguirá su camino en positivo. Esta cualidad también es habitual que la desarrollen aquellas personas que han realizado la tesis doctoral. Sencillamente, porque existen muchos momentos del doctorado en los que incluso, la persona tiene la tentación de tirar la toalla. Sin embargo, trabajar por un objetivo lejano es lo que permite desarrollar la constancia y también, sentir una inmensa satisfacción una vez alcanzada la meta.

Esta fuerza de voluntad llevada a la empresa implica ser coherente con las decisiones que se han tomado desde un primer momento. No perder energía en dudas o en miedos sino apostar por el presente y por el futuro de la empresa a base de mucho trabajo y de mucho sacrificio. Cualquier emprendedor debe estar preparado para sacrificarse, para renunciar a otras cosas, invertir más tiempo del necesario en el proyecto, renunciar incluso al propio sueldo durante los primeros meses…

La fuerza de voluntad se funda en la inteligencia. En el conocimiento de las metas y objetivos que guían la voluntad. En momentos puntuales, la motivación crece y en otros decae. Se trata de algo totalmente natural. La falta de motivación se convierte en una preocupación cuando el trabajador arrastra ese malestar durante meses y años. En ese caso, habrá que buscar soluciones y tomar decisiones.

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