Tres motivos para cerrar un negocio

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La decisión de emprender es compleja, pero también lo es la de cerrar las puertas de ese proyecto. Sin embargo, existen circunstancias en las que esta planificación de cierre puede ser clave para tomar las riendas de una situación determinada.

Evitar el endeudamiento

Cuando el negocio empieza a mostrar cifras negativas y este declive se mantiene en el tiempo, piensa que las consecuencias adquieren una mayor dimensión en función del número de meses que mantienes este estado en tu comercio. Cuando las pérdidas superan a los ingresos, puedes obtener una perspectiva completa de la situación al darte cuenta de cómo, si tardas mucho en cerrar el negocio, a la tristeza de esta decisión también se sumará una situación económica marcada por la deuda. Cuando la idea de negocio deja de ser rentable por determinados factores, esta decisión puede ser definitiva.

Búsqueda de un trabajo por cuenta ajena

Mientras que muchos profesionales se plantean la idea de un negocio propio con la motivación de la autonomía, quien ha vivido las preocupaciones mensuales de ser emprendedor, también puede buscar una situación profesional diferente. Por ejemplo, la preparación de una oposición o la búsqueda de un empleo en otra empresa.

Deseo de tener más tiempo para la familia

La exigencia del emprendimiento hace que, a veces, las horas de trabajo se prolonguen más de lo esperado. Mientras tanto, el tiempo pasa y las ausencias personales en momentos de celebración familiar también puede ser una constante. Puede ocurrir que alguien quiera cerrar su negocio porque su visión de la vida es diferente y su prioridad de tiempo camina en una dirección también distinta. Puede ocurrir que un emprendedor tenga la sensación de haber dedicado su vida a trabajar y haya olvidado cuestiones también importantes en relación con la felicidad.

¿Qué otras circunstancias crees que pueden darse?

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