6 consejos para superar un proceso de selección difícil


Algunos procesos de selección tienen un grado de dificultad añadido, ya sea por el tipo de pruebas o el número de candidatos que optan al puesto. La percepción del grado de complejidad puede condicionar el modo en el que la persona se enfrenta a las pruebas. Con frecuencia, se desanima porque cree que tiene muy pocas opciones de ser elegida. Sin embargo, es importante que no anticipes un resultado negativo porque no conoces el desenlace. Por el contrario, centra tu atención, tu esfuerzo y tu implicación hacia aquellos factores del proceso que sí dependen de ti. De este modo, mejora tu nivel de preparación ante cada prueba.

1. Responde las preguntas con sinceridad y argumenta tus aportaciones

Si tienes la creencia de que solo existe una única respuesta correcta, puedes llegar a bloquearte o quizá digas aquello que crees que el interlocutor quiere escuchar. Un proceso de selección ofrece el marco perfecto para que el candidato obtenga más información sobre la empresa y para que la entidad descubra el talento del profesional. No existe una única respuesta correcta: es importante que las contestaciones sean sinceras, argumentadas y desarrolladas.

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2. Muestra tu disponibilidad para las pruebas

Cada candidato emprende un proceso de selección en circunstancias concretas. La situación personal o profesional puede facilitar la participación en cada una de las pruebas o, por el contrario, quizá exista algún obstáculo que limite la organización del tiempo. En cualquier caso, es importante que muestres un alto nivel de implicación y compromiso durante todo el proceso. Por este motivo, además de acudir con puntualidad a cada encuentro, muestra tu disponibilidad para asistir a una próxima prueba.

3. Concéntrate en el siguiente objetivo a corto plazo

El nivel de complejidad de un proceso de selección exigente aumenta cuando el candidato mira al largo plazo. Entre el momento presente y el resultado final existen numerosos desafíos que superar. Es positivo que recuerdes cuál es la razón por la que participas en esta experiencia. Pero cambia el foco de atención y céntrate en el siguiente objetivo. Ese paso te permitirá seguir avanzando hacia la meta definitiva. Es aconsejable que te ocupes plenamente de cada etapa.

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4. Realiza un análisis de tus fortalezas y debilidades

La empresa puede conocerte mejor cuando participas en un proceso de selección. Aunque también es esencial que tú analices las fortalezas y debilidades que reúne tu perfil profesional. El conocimiento de los puntos positivos y de las áreas de mejora te aporta información de valor para la realización de un buen currículum o de la carta de presentación. Del mismo modo, te prepara para responder a las preguntas del entrevistador.

5. Profundiza en tu conocimiento sobre la empresa

Un candidato que busca un empleo quiere mostrar su mejor versión ante la entidad con la que puede llegar a colaborar. La expectativa puede convertirse en un peso o, por el contrario, en un aliciente de superación. Es recomendable que seas proactivo durante esta etapa. Manifiestas esta capacidad cuando tomas la iniciativa para resolver dudas y aclarar cuestiones durante la entrevista.

Pero también puedes dedicar tiempo a conocer más datos sobre el proyecto empresarial. Descubre su historia, los logros alcanzados, los valores de la compañía o cualquier otro aspecto que puedas consultar por medio de su página web, el blog, las redes sociales u otros medios de información (que hacen referencia al nombre del negocio en alguna publicación).

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6. Comparte tu motivación para trabajar en equipo

Muchos de los procesos de selección que presentan un alto grado de dificultad están orientados a contratar candidatos con habilidades para trabajar en equipo. En ese caso, y basándote en tu propia experiencia previa, pon en valor el aprendizaje que has adquirido hasta el momento.

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