Claves para hacer un proceso de coaching ejecutivo


Hacer un proceso de coaching ejecutivo puede ser una decisión importante a nivel emocional y práctico para alcanzar un objetivo determinado contando con este recurso de ayuda que cada vez tiene más peso en la empresa. Es esencial que la persona inicie este proceso de coaching totalmente motivada y convencida de que la verdadera clave del cambio reside en sí misma. Es decir, no hay que poner la solución del problema en la respuesta del coach.

La base del proceso de cambio reside en uno mismo

Mientras que un proceso de mentoring es más largo y dilatado en el tiempo, un proceso de coaching ejecutivo cuenta con unas sesiones concretas que siguen la metodología de la cita previa. Es adecuado que entre una sesión y otra no haya mucho espacio de tiempo porque la cercanía temporal potencia el seguimiento. En este sentido, existen profesionales que apuestan por sesiones semanales mientras que otros prefieren concretar sesiones quincenales. Cada caso es diferente.

El coaching ejecutivo está orientado a potenciar la carrera profesional o el liderazgo del empresario, por esta razón, el objetivo del proceso debe de estar integrado en este ámbito. En el inicio del proceso de coaching ejecutivo es cuando se concretan las metas que la persona quiere conseguir. El tiempo de cada sesión puede oscilar entre 45 minutos y una hora.

Tener apertura emocional

Es esencial que la persona tenga una total apertura emocional a nivel de escucha activa para poder obtener el mejor resultado de ese proceso de coaching. Con la ayuda del coach, es adecuado trazar un cronograma y una ruta de trabajo a seguir para potenciar la planificación del proceso.

En ocasiones, un proceso de coaching ejecutivo puede ser complejo en tanto que en ocasiones, la puesta en práctica de un plan de acción determinado requiere de la colaboración de otros departamentos que en cuyos caso, deberán estar informados.

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