Errores habituales de los jefes


Los jefes también pueden equivocarse. Pero, a veces, cometen errores de forma reiterada que pueden poner en peligro la competitividad de la empresa o crear un ambiente de trabajo que no sea favorable para los trabajadores. Son traspiés más comunes de lo que inicialmente se piensa y que hay que evitar a toda costa.

Tan sólo hay que ser consciente del papel que tiene un jefe y de que hay que asumir determinadas responsabilidades. Y, además, algo muy importante: mostrar respeto a los trabajadores, aunque no se esté de acuerdo con ellos. Las discrepancias u otras opiniones no tienen por qué ser irrespetuosas.

A evitar

Dentro de los errores más habituales que los jefes tienden a acometer se halla el hecho de no querer escuchar quejas. En este sentido, hay que tener presente que va en el papel de jefe el tener que oírlas. Además, hay que pensar que es más favorable crear un canal de comunicación con los trabajadores porque a través de él se va a poder permitir conocer lo que no funcione bien.

El jefe igualmente debe ser flexible. No valen frases en las que se imponga su manera de trabajar o de hacer las cosas o que demuestren que siempre se ha trabajado así en la empresa. Es de utilidad escuchar otras propuestas porque puede haberlas que sean interesantes y contribuyan a aumentar la competitividad de la empresa.

Tampoco un jefe debe decir directamente a un empleado que trabaja mal o que su trabajo no está bien hecho. Es importante que el jefe conozca el potencial de cada empleado para que, en el caso de que tengan que asumir una tarea más compleja o nueva de las habituales que realiza, darle unas directrices o instrucciones para que se haga de forma correcta. Fundamental es aportarle las herramientas que precise. Si pese a ello, los resultados no son del todo positivos, habrá que incidir en explicarle más detenidamente los puntos en los que hay que introducir cambios o mejoras.

Y, por supuesto, tampoco hay que reprochar a los trabajadores que ellos terminen su trabajo y el jefe siga trabajando hasta tarde. No es nada conveniente hacer este tipo de presiones sobre los empleados y crearles la sensación de que no trabajan. Lo mejor es respetar su tiempo de trabajo y de ocio. Además, no hay que obviar que un jefe tiene responsabilidades que un empleado no tiene que asumir. Y, por ello, también percibe un mayor salario.

Y otro error que se debe evitar es discriminar a alguien por ser mujer o bien por su condición sexual. Comentarios alusivos no deben hacerse tanto directamente a la persona como al resto de compañeros. No son bienvenidos en ningún contexto, ni siquiera para hacer bromas o chistes sobre ello.

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