Las empresas y los pequeños gestos para cuidar el planeta

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El mundo necesita cambios y tanto las personas como las empresas se han puesto en marcha para llevarlos a cabo. Cualquier gesto, por pequeño que sea, es muy útil para detener el cambio climático, ya que no estamos hablando de un solo gesto aislado, sino que hablamos de millones de gestos que pueden ser de gran ayuda para el medioambiente.

Las empresas han entendido que juegan un papel fundamental en esta causa, así que en los últimos años hemos asistido a numerosos cambios con los que han sido capaces de reducir la huella ecológica, que es sin lugar a dudas uno de los grandes objetivos. ¿Cómo lo han logrado? Precisamente de eso te hablamos a continuación.

Objetos reutilizables

Uno de los principales gestos que se está llevando a cabo es el que tiene que ver con utilizar objetos reutilizables para no consumir productos de materiales tan contaminantes como los plásticos desechables. De esta forma es posible reducir en gran medida la cantidad de basura que se genera en el día a día de una empresa, así que se agradece ver cada vez más botellas personalizadas fabricadas con materiales como el aluminio o el acero, por poner un ejemplo.

Reciclaje

Es todo un clásico y por suerte cada vez está más presente en las empresas sin importar si son grandes o pequeñas. Cada vez es más habitual ver contenedores en los que se pueden separar los residuos como es debido, dividiendo el plástico, el cartón, el papel, el orgánico, el vidrio… Las empresas que reciclan son conocidas como Centros de Trabajo Sostenible (CTS), y en concreto pueden decir que cuentan con un sistema de recogida selectiva de envases. Son compañías en las que no solo se separan los residuos que he mencionado anteriormente, sino que también se gestiona muy bien el tratamiento de productos como pilas, baterías, toners o cartuchos de tinta, que son especialmente contaminantes.

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Materiales reciclados

No es lo mismo reciclar que utilizar materiales reciclados. Para cerrar el círculo que jamás debe romperse, no solo hay que ser responsable a la hora de reciclar todo aquello que se genera, sino que también hay que tratar de consumir materiales que han pasado por un proceso de reciclado en la medida de lo posible. Es el caso del papel o los envases de RPET (envases PET reciclados), que son materiales reciclables muy conocidos y utilizados.

Uso eficiente de la energía

Con el precio de la electricidad por las nubes, lo cierto es que cuesta creer que pueda haber empresas que despilfarran la energía. Realizar auditorías energéticas tanto de los procesos como de las instalaciones es algo muy útil, ya que de esta forma es posible saber si se está llevando a cabo un buen uso de la energía. Hay que revisar de forma periódica los consumos, pero también hay que prestar atención a los aislamientos térmicos cuando se trata de equipos de frío y calor.

Sensibilización de los empleados

Afortunadamente, en el punto en el que nos encontramos cada vez hay más empresas que se plantean el hecho de sensibilizar y concienciar a los empleados. Lo hacen para conseguir una gestión empresarial respetuosa con el medio ambiente a través de formación medioambiental. Ahorrar recursos durante las horas de trabajo y reducir la huella ecológica debería ser uno de los objetivos prioritarios de todas aquellas empresas que están comprometidas con el planeta.

Oficinas sostenibles

Más allá de lo que los empleados sean capaces de hacer en su día a día para gestionar de la mejor forma posible los recursos disponibles, también hay que procurar que el espacio de trabajo sea lo más verde posible. De ahí que desde hace unos años se hable mucho de las oficinas sostenibles, que son aquellas que nacen con las ideas muy claras desde el principio, ya que se utilizan materiales reciclados y renovables para su construcción. Todo ello sin olvidar el papel que juega la arquitectura bioclimática, con la que es posible sacar el máximo partido a la luz solar y la climatización natural para no tener que recurrir al gas y a la electricidad con demasiada frecuencia.

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Coches ecológicos

El tema de los desplazamientos es otro tema que preocupa mucho a los expertos que estudian el cambio climático. Consideran que el nivel de contaminación de las grandes ciudades es brutal por culpa de la gran cantidad de vehículos que circulan todos los días con el objetivo de ir de casa al trabajo y del trabajo a casa. Por ello, es fundamental cambiar la mentalidad en ese sentido, tratando de adoptar modelos como el que está tan bien implantado en los Países Bajos, donde muchas personas van a trabajar en bicicleta sin emitir dióxido de carbono a la atmósfera.

No se puede decir lo mismo en España, donde todavía hay mucha dependencia de coches y motocicletas, y donde el transporte público no termina de convencer a los trabajadores por no ser precisamente barato y por otros motivos que tienen que ver con la periodicidad del servicio. Así las cosas, las empresas deberían apostar por coches ecológicos como los que funcionan con electricidad o hidrógeno, apostando por flotas de renting para sus empleados que no generen tantas emisiones como los coches de combustión. Además, también es buena idea fomentar que los trabajadores traten de compartir coche en la medida de lo posible, aunque esto es algo bastante complicado de lograr.

Como ves, no son pocas las medidas que puede poner en marcha una empresa para contribuir al medioambiente. Hay pequeños gestos del día a día que pueden hacer que nuestro mundo sea un mundo mejor. Pero claro, para que eso sea así no solo es necesario que las directrices sean las correctas, sino que los trabajadores también deben poner de su parte para que todo funcione como un engranaje que solo se mueve hacia una misma dirección.

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