Las ventajas de una junior empresa


Ante las dificultades de muchos jóvenes de acceder al mercado de trabajo y de realizar prácticas existen algunas opciones que pueden ser de interés mientras se está estudiando y que, además, son de ayuda en el caso de que se quiera emprender y poner en marcha una idea de negocio. Y una de las mejores alternativas son las junior empresas puesto que permiten que el joven se siga formando al mismo tiempo que mantiene el contacto con empresas públicas o privadas.

Precisamente, ese es el principal objetivo de una junior empresa, que se define como una asociación sin ánimo de lucro que está creada por estudiantes universitarios que, a su vez, se encargan de su gestión y de desarrollar la actividad a través de la realización de proyectos para empresas con los que se puede tener primeros contactos con el ámbito empresarial mientras se mejora la formación teórica que se ha recibido a través de los proyectos que deben llevarse a cabo, siempre con el apoyo de profesores o tutores. Además, se pueden establecer sinergias y aprender de otras áreas de conocimiento, puesto que las junior empresas se forman con estudiantes de diferentes campos académicos.

Ventajas

La principal ventaja de ser un junior empresario es que se adquiere una experiencia complementaria que puede ser valorada para acceder al mercado laboral, aparte de favorecer el establecimiento de un cauce con las empresas de cara a combinar la formación académica con prácticas empresariales.

Además, otra importante ventaja es que a través de las junior empresas se adquieren habilidades y competencias sobre las que habitualmente no se recibe formación académica mientras se está estudiando como es el caso de las habilidades directivas, resolución de conflictos, trato con clientes o trabajo en equipo, entre otras. Son aptitudes que son valoradas en el mercado de trabajo y que son de gran utilidad a la hora de emprender.


Y, por supuesto, ser junior empresario también permite ir haciendo una red de contactos profesionales tanto en el ámbito universitario como en el empresarial, así como a través de diferentes organismos con los que se establezca contacto. Un hecho importante, sin duda alguna, a la hora de tener que enviar el currículo y buscar empleo.

En el caso de querer emprender, esta fórmula también presenta otras ventajas específicas como el hecho de gestionar una entidad sin tener que afrontar los riesgos que conlleva la creación de una compañía, de manera que se adquiere experiencia previa para luego constituir la propia empresa.

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