Los problemas personales de ser autónomo o emprendedor


En los últimos como consecuencia de la crisis económica y de la elevada tasa de paro en España se está haciendo especial hincapié en la importancia de emprender o del autoempleo como salida profesional. Y, aunque es una opción que se puede valorar, no hay que olvidar que ser emprendedor o autónomo tiene también una serie de inconvenientes más allá de las dificultades económicas de acceder a financiación.

Y es que la vida de una persona se transforma casi en su totalidad. Un cambio que es importante tener presente para que nada más comenzar la nueva etapa profesional no se empiece a generar una cierta frustración o desánimo. Muy importante para ello es tener constancia de los aspectos que son diferentes en el día a día cuando uno es emprendedor o autónomo para intentar paliarlos de antemano en la medida de lo posible. Pero, ¿en qué cambia realmente la vida?

Principales cambios

Evidentemente, estos cambios pueden variar en función de la actividad profesional que se realice, aunque sí puede hablarse de algunos que suelen ser comunes a todos o que afectan en mayor o menor medida. Uno de ellos es la calidad de vida. Es habitual que las jornadas de trabajo se prolonguen y se tenga que dedicar más tiempo al trabajo porque hay más labores que hacer, sobre todo, vinculadas con la gestión empresarial.

Hay que tener en cuenta que, hoy en día, con la crisis, los resultados económicos que se consiguen suelen ser más ajustados, lo que conduce a tener que trabajar más. También se limita el disfrute de actividades de ocio como consecuencia de los recursos económicos de los que se dispone y porque se carece de menos tiempo al dedicarle a la profesión más horas.

Las vacaciones, igualmente, son más cortas. Raro es poder disfrutar de un mes de vacaciones seguido, puesto que hay que estar pendiente del negocio o de la actividad que se haga. Una falta de descanso que puede generar un mayor nivel de estrés, que se ve acrecentado por otros factores como una jornada laboral más larga.


La conciliación de la vida laboral y familiar también es más difícil puesto que la jornada laboral se tiende a prolongar y, con frecuencia, no se tiene un horario fijo para poder organizarse. Además, es habitual que las preocupaciones del negocio o de la actividad profesional se lleven al seno familiar.

Asimismo se puede producir un cierto aislamiento social, puesto que al tener una jornada laboral larga y tenerse que ocupar de la gestión y otros asuntos profesionales se dispone de menos tiempo para estar con los demás, participar en actividades aunque sean de asociaciones profesionales o formación, entre otros. A esto se suma que tanto emprender como ser autónomo sigue sin estar muy bien visto en el país.

Con la legislación actual y mientras no varíe, se tiene también menos protección social en comparación con los trabajadores por cuenta ajena. Muchas personas, a la hora de cotizar, eligen la base mínima –porque a veces no se puede pagar más-, lo que se traduce en una menor cuantía en concepto de baja laboral y de pensión de jubilación.

Y no hay que olvidar tampoco que se contraen determinados riesgos sobre el patrimonio, aunque todo depende de la sociedad que se constituya. Pero, por ejemplo, en los autónomos se responde con el patrimonio personal.

2 comentarios

  1. Muy buen post y muy realista. No hay nadie que trabaje más que aquel que es su propio jefe, en muchas ocasiones, se lleva las preocupaciones a casa y no puede desconectar. Lo importante es que todo se compensa con la motivación de hacer lo que te gusta. Seguro que este artículo aporta luz a todos los emprendedores.

  2. Muchas gracias Maite. Son aspectos que muchas veces pasan desapercibidos y que se tienen que tener en cuenta a la hora de emprender. Como bien dices, sí hay motivación todo se ve diferente y las dificultades son menos. Pero el problema es que ahora se habla tanto de emprender que muchas personas piensan que es muy fácil, cuando no es tan sencillo. Emprender debe ser una decisión muy meditada.

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