6 falsas creencias sobre los trabajos vocacionales

persona-escribe-una-pagina-en-su-cuaderno
Algunos trabajos o el propio emprendimiento tienden a vincularse con una perspectiva más vocacional. Por muy positiva que sea la vocación, es mejor no idealizar su significado a nivel práctico. De hecho, existen grandes mentiras y falsas creencias en torno a los empleos que parecen ser más vocacionales. Y en Empresariados comentamos cuáles son esas ideas que muestran una imagen desdibujada de la realidad.

1. La fuerza de la vocación se mantiene como una constante

Quizá en algún momento has conocido a un profesional que ha acumulado años de desgaste en uno o varios trabajos en los que no se ha sentido valorado y reconocido. Es posible que algunos de esos empleos estuviesen alineados con su área de interés.

Sin embargo, así como la vocación florece todavía más en entornos que alimentan el talento, puede debilitarse de forma notable en contextos adversos que se caracterizan por las pésimas condiciones laborales.

empleo-vocacional

2. El salario emocional compensa cualquier otra carencia

Evidentemente, cuando un profesional realiza un trabajo que le gusta, experimenta una satisfacción inmediata. Y esa satisfacción se convierte en una fuente de salario emocional. Sin embargo, este valor no compensa otras carencias del propio puesto de empleo. Es decir, las condiciones económicas también son importantes, sencillamente, porque aportan una estabilidad a medio o largo plazo. Y, también, porque facilitan el ahorro.

3. Encontrar un trabajo vocacional supone no tener que trabajar en ningún momento

En la visión idealizada y romántica de la vocación profesional, algunas personas concluyen que aquel que tiene la posibilidad de realizarse permanentemente en un sector que le apasiona, siempre disfruta de aquello que hace.

En consecuencia, la rutina del trabajo adquiere otra perspectiva diferente. Pues bien, un empleo vocacional también está acompañado por la exigencia, el cumplimiento de objetivos, la constancia… En definitiva, no es una afición que la persona cultiva durante su tiempo libre.

chica-escribe-en-su-agenda-de-papel

4. La vocación siempre se descubre en la juventud (como si fuese innata)

Es cierto que la vocación tiene un significado notable para la persona que siente la inercia de un camino que se abre ante su horizonte vital y profesional. En muchos casos, empieza a desvelarse durante la infancia, la adolescencia y la juventud.

Principalmente, cuando el propio entorno ha propiciado esa evolución a través de la formación personalizada y el acompañamiento. Pero más allá de cualquier forma de edadismo, el descubrimiento de la vocación no tiene edad. Es decir, puede surgir más allá de los 40 o los 50. De hecho, muchos adultos emprenden nuevos caminos cuando ya tienen una extensa experiencia previa.

5. La vocación se admira, pero el valor de muchos sectores vocacionales no se reconoce de forma objetiva

Esta es otra de las paradojas que surge en torno a este concepto. Por una parte, el ejemplo de las personas que actúan a partir de su vocación, sí es admirado por los demás. De hecho, son historias que inspiran por su tenacidad, autenticidad, optimismo y fuerza. Sin embargo, algunos de los sectores que se perciben como más vocacionales, no se reconocen de forma objetiva. De este modo, el profesional experimenta una contradicción continua entre la expectativa y la realidad.

mujer-joven-en-su-escritorio

6. La percepción de la propia vocación es inamovible y no cambia

Cualquier profesional tiene la posibilidad de arrepentirse de algunas de las decisiones que ha tomado en su carrera laboral. Algunas de las personas que optaron por su vocación, también llegan a la conclusión de que, si pudiesen dar marcha atrás, explorarían otras alternativas para tener en cuenta, también, las salidas laborales de un camino específico.

Por tanto, estas son solo algunas de las ideas que surgen en torno a este tema. ¿Qué otras falsas creencias sobre la vocación profesional y los trabajos vocacionales quieres comentar a continuación?

Deja una respuesta