Cómo ser un buen jefe y un buen líder


El rol de jefe y el liderazgo son cualidades que no siempre van unidas, sin embargo, forman parte de una misma moneda. Una empresa que tiene un jefe que además, es líder tiene más opciones de éxito. El grupo se identifica con el líder a través de los valores que transmite y de su carisma que es el fundamento de la Inteligencia Social.

Lo adecuado es que un jefe tenga un profundo sentido de la justicia. Por ejemplo, para ascender a la persona que lo merece en una empresa, para premiar el esfuerzo de un trabajador, para poder ser comprensivo en ciertas circunstancias… Los filósofos clásicos definen la justicia como el arte de dar a cada uno lo que le corresponde.

Un jefe debe de ser decidido. De este modo, también es eficaz porque es capaz de aprovechar el tiempo y de arriesgar por una opción en concreto. No se deja llevar únicamente por su intuición sino también, por la planificación. Es decir, un buen jefe es trabajador. De hecho, el buen jefe trabaja más que cualquier empleado siempre que asume todas sus funciones y es consciente de que debe dar ejemplo a los demás.

Un buen jefe es aquel que cuida todos los detalles. Y que también entiende que las habilidades sociales forman parte del mundo de la empresa. Por ello, la simpatía es básica en alguien que quiere hacerse respetar sin perder la autoridad. No es positivo que los empleados tengan miedo de hablar con su jefe, por ejemplo. La confianza ayuda a crecer una empresa.

El buen jefe es aquel que tiene un claro autodominio de sí mismo. Existen momentos en los que la tensión puede ser clara. Por ello, nada como tener la capacidad de controlar las propias emociones y los sentimientos.

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