El perfeccionismo te perjudica a ti


Detrás del perfeccionismo se esconde una trampa emocional en la que caen muchas personas que nunca dan por terminada una tarea en tanto que siempre puede estar mejor presentada. Nada más lejos de la realidad, así como un proyecto tiene un punto inicial, conviene recordar que también tiene un punto final. Por ello, márcate el tiempo que quieres dedicar a ese proyecto y no te extiendas más de lo necesario. Repasa tu labor dos veces, haz cambios y pasa página.

Se trata de entregar un trabajo bien hecho, pero también, de saber concluir para poder avanzar. De hecho, las empresas buscan trabajadores que sean productivos. El mayor error de las personas perfeccionistas es que asocian este concepto con algo muy positivo, por ejemplo, con el talento. Una persona que de verdad tiene talento es consciente de su capacidad, por ello, también respeta sus tiempos de descanso.

Otro error posible es que existen personas que unen vida laboral y privada, de esta forma, se centran en exceso en el trabajo y no aprenden a marcar una distancia. Recuerda que tu ocio es muy importante, por tanto, cultiva tus amistades, tus aficiones y desconecta de todas las preocupaciones del trabajo y de los proyectos que tienes que llevar a cabo. Para reflexionar sobre esta cuestión te invito a leer el libro escrito por Cristina Ruiz que lleva por título Atrévase a no ser perfecto.

Es decir, la primera persona que tienes que relajarte eres tú para dejar atrás el lastre de la culpa que aporta la imperfección vista como una limitación. En realidad, la imperfección es tu oportunidad para superarte a ti mismo a nivel profesional. También es muy difícil trabajar con una persona que es excesivamente perfeccionista porque siempre tiene una crítica negativa que hacer.

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