Síndrome de invisibilidad en los desempleados


Durante mucho tiempo se ha hablado del síndrome de invisibilidad femenino ya que por una cuestión cultural durante muchos siglos, el talento femenino quedó en un segundo plano ante el brillo propio de lo masculino. Sin embargo, existen muchas formas diferentes de invisibilidad, por ejemplo, la que sienten los desempleados que llevan mucho tiempo en el paro. Sienten que nadie les ve, porque además, uno de los efectos psicológicos de la falta de trabajo es la sensación de no estar integrado en el entorno, de no formar parte del grupo. Esta sensación de invisibilidad también reduce la autoestima del sujeto, por ello, interfiere de una forma negativa en el proceso de búsqueda activa de empleo. Momento en el que una persona necesita sentirse segura y capaz de lograr su objetivo y aportar algo positivo a la empresa.

La situación a nivel emocional también se agrava en la medida en que se arrastran problemas económicos, dificultades para llegar a final de mes y miedo al futuro. Por supuesto, el tema de la edad también influye a la hora de buscar un empleo, por ello, existe un colectivo especialmente castigado, y es el de las personas que ya han superado la barrera de los 50 años.

En general, el trabajo tiene un peso muy importante en la vida de un ser humano en tanto que muchas personas tienden a vincular esta cuestión con la valía personal. Por ello, también es posible sufrir un gran cambio no sólo en el desempleo sino también, después de la jubilación cuando alguien ha pasado de tener un cargo de poder de gran prestigio social, al olvido. Los teléfonos dejan de sonar también cuando la situación laboral cambia. Para combatir el síndrome de invisibilidad es indispensable realizar un trabajo propio para que tú sí seas capaz de ver todas tus virtudes y la cualidades que te definen.

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