Cinco ideas emocionales para sobrevivir al paro


El desempleo tiene una doble dimensión, por una parte, la económica. Y por otra, la vital o emocional. Se pone mucha atención en el primer aspecto pero no tanto en el segundo cuando en realidad, es fundamental que cualquier desempleado trabaje mucho su mundo interior para poder cultivar la fortaleza necesaria, al más puro estilo del estoicismo, para sobrellevar una situación que dependiendo de las circunstancias, puede ser muy dura.

Cuida de ti

En un momento en el que buscar trabajo se convierte en la prioridad urgente de una persona, el foco de atención cambia. Sin embargo, lo primordial es que en una situación así cuides de ti. Evita tener falta de organización de horarios, sal a caminar todos los días y busca formas de interacción social.

Cómo ganar un dinero extra

Existen algunos trabajos que pueden servirte de una forma temporal para ganar un dinero extra. Por ejemplo, puedes trabajar como camarero en fin de semana, dar clases particulares sobre una asignatura que domines o trabajar como canguro. Tener un empleo de unas horas te permite sentirte valorado y alimentar tu motivación.

Buen momento para estudiar

El desempleo también es un buen momento para estudiar y conseguir un título. Cuando llevas mucho tiempo sin trabajo puede ser adecuado invertir el tiempo de verdad en un título que requiera de más esfuerzo que hacer cursos para desempleados cuya certificación no te abre muchas más puertas de las que ya tienes. Los cursos para desempleados sí que son especialmente prácticos para aprender a utilizar las nuevas tecnologías, por ejemplo.

Tener la ocupación y la rutina de unos estudios te ayuda a no centrarte tanto en el miedo a no encontrar trabajo. Un miedo que con la crisis se agrava.

Deja de ver los telediarios

Estar informado de las noticias de actualidad es muy positivo. Pero cuando las noticias que recibes a nivel laboral se reducen a estadísticas que por lo general, son bastante negativas, apagar la tele es lo mejor que puedes hacer.

Céntrate en tu objetivo y en tu plan de acción. Trabaja por él y sigue perseverando cada día incluso cuando tengas la sensación de no ver resultados positivos a toda tu cosecha. Recuerda que el que siembra recoge. Pero los árboles, a veces, tardan un tiempo en crecer.

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