Errores imperdonables en el primer día de trabajo


Cuando llegas nuevo a una empresa, tienes que darte tiempo a ti mismo para integrarte, y a los demás, para que poco a poco, sientan que formas parte del grupo. Cuando una persona nueva llega a la empresa, cambia todo el conjunto del equipo en general, por ello, todo el equipo tiene que hacer un esfuerzo por adaptarse como bien muestra el coaching sistémico. Por ello, existen algunos errores que es mejor no cometer en tu primer día.

Evita querer ser un maestro o querer impresionar a los demás con todos tus conocimientos. En esa posición, la realidad es que es la persona nueva, quien debe aprender de los demás que ya tienen interiorizado el método de trabajo, conocen muy bien la empresa y sus funciones. No pretendas conocer a todo el mundo el primer día, es mejor que centres tu atención directamente en aquellas personas con las que vas a trabajar de una forma directa. Por ello, memoriza su nombre.

En una primera reunión de trabajo, no quieras se el protagonista. Mantente en un segundo plano, escuchando mucho y hablando muy poco. Puedes llevar una libreta para tomar apuntes de todos esos datos que te parezcan interesantes. Bajo la euforia inicial de un primer día de trabajo, puedes hacer promesas que tal vez no está en tu mano cumplir. Por ejemplo, puede que no esté en tus manos encontrar soluciones a problemas importantes de la empresa.

Sé discreto porque tienes todo el futuro para poder conocer a los compañeros, trabajar, proponer ideas… Guarda parte de esa ilusión para el futuro porque te hará falta. Muchas veces, el peso de la rutina se muestra muy pronto en el trabajador en forma de falta de motivación. El primer día de trabajo, intenta focalizar tu atención en tus jefes porque no te perderán la pista en la primera jornada.

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