Las claves para entrenar la inteligencia emocional


La inteligencia emocional puede definirse como aquella capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos y la habilidad para manejarlos. De ella, según muchos expertos, depende el éxito tanto personal como profesional. De hecho, se estima que tiene un impacto de entre el 80% y el 90% frente a la importancia de la inteligencia cognitiva que tan sólo supone entre el 10% y el 20% en el éxito que consigue una persona.

Sin embargo, a pesar de su importancia, no todos saben cómo entrenarla o potenciarla con el fin de mejorarla y sacarle el máximo partido, sobre todo, con fines profesionales. Pero no es tan complicado si se toman como base una serie de consejos.

Las claves

Para trabajar la inteligencia emocional es importante que la persona sea consciente de una serie de aspectos. En primer lugar, es vital la autoconciencia, es decir, que la persona sepa familiarizarse con sus propias emociones, lo que puede hacerse escuchándose a uno mismo y siendo conscientes de los impulsos. Una información que es vital canalizar porque con ella la persona puede protegerse de algo que molesta o que dificulta alcanzar el objetivo profesional marcado.

También es fundamental la motivación, ya que está directamente relacionada con las emociones que una persona tiene ante la aparición de los obstáculos. Lo conveniente es mantener una actitud positiva y pensar que ese problema, fallo o dificultad que haya surgido es producto de una situación determinada que se puede superar. Es vital no pensar que ese obstáculo no se puede afrontar y que esa situación no puede cambiar.

Y como las emociones son importantes, evidentemente hay que saber gestionarlas puesto que, a veces, no se reacciona de la mejor manera ante una determinada situación. Sin embargo, esa reacción se puede cambiar para que sea adecuada. Para ello, hay que fijarla a través de la razón.

En esta línea, se encuentran también las habilidades sociales que deben trabajarse para utilizarlas a favor de uno mismo y para conseguir el objetivo marcado. Hay que pensar que las personas no perciben igual a alguien alegre que a una persona triste y que entristece a los demás con su presencia.

La gestión no sólo debe contemplar las emociones, sino también el cuerpo y la mente. Es preciso controlar el estrés y la tensión para lo que es de utilidad hacer ejercicios de relajación o bien practicar deportes o actividades físicas que permitan conectar mente y cuerpo.

Y otra de las claves para trabajar la inteligencia emocional es la empatía para responder de forma adecuada a lo que sienten las personas que se tienen en el entorno y con las que uno se relaciona.

2 comentarios

  1. Hola Eva, me ha gustado mucho el artículo. La verdad es que la inteligencia emocional es muy positiva, sin embargo, uno de los problemas habituales es que cuando un alumno hace un curso de inteligencia emocional sale realmente motivado, con una visión nueva de la vida, pero esta energía suele decaer a las pocas semanas. Es decir, la Inteligencia Emocional no termina de aprenderse nunca, siempre hay que seguir en el camino del autoconociiento.

  2. Tienes razón Maite. Siempre hay que continuar en el camino del autoconocimiento y seguir aplicándola en el día a día. Uno de los problemas es que mucha gente considera que debe emplearse para conseguir un objetivo y luego la abandona. Eso es un grave error.

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