Los cinco errores más graves en una entrevista de trabajo


Una entrevista de trabajo no es tan fácil de superar como inicialmente puede pensarse. De hecho, son muchos los candidatos que, a pesar de tener un excelente currículum y unas capacidades y conocimientos elevados, no consiguen un empleo. Y esto se debe a que no han sabido afrontar la entrevista de trabajo adecuadamente. Un primer contacto entre la empresa y el candidato en el que es habitual cometer algunos errores, aunque hay cinco de ellos con los que seguro que no se conseguirá el puesto de empleo al que se opta.

Uno de los errores más graves es el currículum. Y es que se puede tener totalmente perfecto en conocimientos, titulación, nivel de idiomas… pero fallar en lo más importante: su presentación. El currículum debe ser una foto de la vida laboral y tiene que realizarse de forma muy descriptiva, pero empleando pocas palabras y haciendo especial hincapié en las tareas que se dominan y en los resultados obtenidos, siendo aconsejable indicar estos resultados de forma numérica. Por el contrario, hay que dejar a un lado los estudios de Primaria, Secundaria y Bachillerato.

El segundo fallo más importante está relacionado con la puntualidad o más bien la impuntualidad. Hay que evitar a toda costa llegar tarde a la entrevista de trabajo y también demasiado pronto porque entonces el entrevistador puede sentirse presionado para recibir al candidato antes de tiempo. En el caso de que surja algún contratiempo de última hora y que sea una causa grave, es mejor excusar la tardanza de modo profesional, evitando enviar un mensaje de móvil.

Además, en los casos en los que ofrezcan varias horas para hacer la entrevista, es mejor elegir las horas de la mañana que las de la tarde. Y es que, según diversos estudios y publicaciones, los reclutadores tienden a organizar las citas y a contratar temprano.

Y ya una vez inmersos en la entrevista es importante prestar atención y escuchar primero, evitando siempre interrumpir al entrevistado. El tono debe ser cordial y sin contestar más allá de lo que se pregunte. Y, por supuesto, nunca hablar mal de un jefe o de un empleo anterior. Si esta es la causa por la que se busca otro empleo, una buena respuesta es afirmar que se quiere realizar un cambio de rumbo profesional.

Conveniente es preguntar por los siguientes pasos del proceso de selección, contactando con la empresa si no se ha obtenido ninguna respuesta en el plazo de una o dos semanas, al igual que aprovechar los minutos finales de la entrevista para hacer un resumen de la experiencia y explicar por qué se es la persona ideal para ocupar el puesto.

Y cuidado en uno de los temas más espinosos de la entrevista: el salario. Sobre él no deben hacerse preguntas al principio de la entrevista a no ser que sea el propio reclutador quien hable de ello. Para responder a la pregunta de qué salario se espera recibir es importante conocer cómo se valoran en el mercado de trabajo puestos similares y prepararse una respuesta. No es bueno en este caso mostrar inexperiencia y desconocimiento.

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