La represión emocional en el trabajo


La represión emocional muestra el miedo que tienen muchos empleados a la hora de mostrar sus sentimientos más profundos en el mundo de la empresa. De hecho, son pocos los trabajadores que se atreven a decir aquello que piensan en una discusión con su jefe. Entre otras cosas, porque a veces, se cree que para decir ciertas cosas hay que perder las formas. Cuando en realidad, la asertividad puede ponerse en práctica incluso, para decir aquello con lo que no estás de acuerdo.

La represión emocional produce consecuencias muy negativas, dañinas y destructivas a largo plazo. Tanto que en ocasiones, el sujeto puede llegar a enfermar por exceso de estrés, o sencillamente, porque arrastra un malestar inhumano al sentir que no puede mostrarse tal y como es. En el trabajo, existen muchos miedos. Uno de los más fuertes y más extendidos, es el temor a un despido. En ese caso, conviene tener en cuenta que en la medida en que ganas libertad interior, también, tienes una noción más constructiva y positiva del entorno laboral en el que trabajas.

La Inteligencia Emocional es la mejor herramienta para compensar las consecuencias negativas que surgen de la represión. Es decir, empieza a decir, en primera persona todo aquello que te preocupa, conecta con tus sentimientos más profundos. Por ejemplo, en el trabajo, intenta potenciar la motivación, la ilusión, las ganas por conocer mejor a los compañeros, la alegría de tener un trabajo, la capacidad de hacer las cosas de diferente forma para romper la rutina… En el trabajo, al menos, resulta vital que puedas contar con alguien cerca en quien te puedas apoyar plenamente y con una confianza ciega. Por supuesto, cuando llegas nuevo a una empresa tienes que darte un tiempo para poder integrarte plenamente y ser uno más en el equipo.

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