Las claves para no mezclar amistad y negocios


A la hora de emprender o de poner en marcha un negocio, en muchas ocasiones, suele darse el caso de que para llevar a cabo la iniciativa se recurre a los amigos. De hecho, no es nada extraño que se abran empresas con compañeros que se han conocido durante la carrera o en anteriores puestos de trabajo o bien que con los que se mantiene la amistad desde hace tiempo. Y, aunque negocios y amistad, puede ser una combinación que puede aportar valor añadido, no hay que olvidar que también es objeto de problemas si las dos personas no tienen claras una serie de pautas.

Y es que es fundamental que antes de comenzar de forma conjunta cualquier actividad empresarial se sienten unas bases que se deben respetar al 100% para que no se produzcan errores ni problemas de operatividad ni, incluso, se llegue a romper la amistad, aunque inicialmente pueda parecer algo impensable al compartirse valores y perspectivas.

Las pautas

Lo primero que se debe hacer es establecer las funciones de cada uno, las ganancias que se percibirán, así como las responsabilidades. Una labor que se debe hacer de forma común para estar ya de acuerdo desde el principio en estos aspectos y se acepte el compromiso de respetar las pautas. Además, este reparto de funciones y de responsabilidades es fundamental que se haga conforme las capacidades y las preferencias de cada uno porque así costará menos cumplir con las pautas.

Clave es que no se dé nada por supuesto para que no haya mal entendidos o luego se descubra que hay funciones que no se hacen o responsabilidades que no se han asumido. Puede ser bueno poner todo por escrito en un documento para que quede totalmente claro qué corresponde a cada uno. Pero esto no impide que los logros de uno sean celebrados por el resto. De hecho, es aconsejable reconocerlos y celebrarlos como si fueran propios.

También es importante que se marque una cierta distancia entre ambos para no pasar las 24 horas juntos y se llegue a agotar la amistad. De esta manera, puede ser de ayuda establecer unos períodos u horas libres para que cada uno pueda divertirse con libertad o disfrutar de otras amistades, entre otras opciones, y que no coincidan, aunque algún tiempo o actividad debe seguir efectuándose de manera conjunta fuera del trabajo.


Además, es vital que los problemas personales no se trasladen al seno de la empresa o las diferencias que puedan surgir en la amistad ni viceversa. Se debe ser capaz de separar ambos ámbitos y ser consciente de la conveniencia de hacerlo para que todo pueda funcionar a la perfección.

Y, en estos casos, hay otra herramienta que es de gran utilidad. Es la sinceridad porque, sin ella, ninguna iniciativa podrá salir bien ni seguirá adelante durante mucho tiempo. Es totalmente relevante que exista entre todas las partes afectadas y que se dialogue para poder aclarar cualquier duda, tema o conflicto y evitar que se vayan acumulando un cúmulo de sentimientos, sensaciones, percepciones… que, al estallar, ponga fin a la empresa y a la amistad.

Y, en la medida que sea posible, siempre es conveniente tratar de mantener el espíritu que imperaba cuando se creó la empresa.

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