¿Por qué nace una empresa?


Cualquier proyecto empresarial tiene una causa en concreto, es decir, una razón de ser. De hecho, crear un negocio implica una reflexión y un balance que implica tiempo. Es decir, se trata de una labor consciente que está cargada de responsabilidad. Pues bien, en última instancia, una empresa tiene su razón de ser en la carencia, es decir, en la necesidad.

Por tanto, una empresa se centra en determinado ámbito para satisfacer las necesidades del cliente. Algunas empresas cometen el gran error de tratar a un cliente como si fuese un problema, sin embargo, un negocio no tiene ningún sentido sin clientes que depositan su confianza en el producto que se oferta. Un cliente se dirige a comprar un producto cuando lo necesita.

Por ello, una empresa será más profesional en la medida en que esté más especializada en un ámbito en concreto. Por otra parte, en el mejor de los casos, una empresa tiene su razón de ser en la vocación profesional de un empresario que ha puesto forma a sus sueños y a sus ideas. Es decir, que ha materializado sus objetivos de trabajo de una forma física.

Pero además, detrás de una empresa existen personas con sueños y con capacidad de aportar algo nuevo y diferente al mercado. Dicha novedad puede ser la base del éxito de un proyecto empresarial. Lo nuevo está vinculado con lo exclusivo, con algo especial que es difícil de encontrar.

En cierto modo, una empresa es como un ser vivo que nace, crece y se desarrolla (es decir, puede gozar de una buena expansión). Sin embargo, también existe la situación contraria, es decir, puede suceder que una empresa cierre sus puertas, en ese caso, el drama es notable porque muchas personas se quedan sin trabajo. Y el trabajo está directamente vinculado con la felicidad.

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